Creada en 1887 por Tolbert Lanston, la monotipia es una variedad de impresión única; sólo sale una buena reproducción de cada lámina.
El artista dibuja sobre cualquier superficie lisa, utilizando óleo, acuarela o tinta.
Por lo general se emplea el vidrio, pero también es válida una lámina de cobre pulido, porcelana, acrílico y muchas otras superficies planas.
Se puede crear la imagen pintándola sencillamente sobre la superficie de la lámina o mediante un proceso de inversión, consiste en cubrir la plancha con una fina capa de pigmentos e irlos eliminando con los dedos o con un pincel hasta formar la imagen.
A continuación se aplica el papel sobre la lámina y la imagen quedará transferida frotando el dorso del papel o utilizando una prensa de grabado llamada tórculo.

